Es extraño, pero ahora mismo me siento en completa paz, no es que esté todo lo bien que puedo estar, pero mi mente y mi cuerpo están relajados, y uso recuerdos placenteros para eso. He pasado de pensar todo el rato con un tono pesimista a tomarlo con filosofía, solo seleccionando aquello que no me hace daño.
Por ejemplo, esa vez que tú y yo "tomamos rámen" y flotaba un naruto entre los fideos, te dije que era difícil encontrar uno de esos en los paquetes instantáneos y que si había suerte podías pedir un deseo y compartirlo con la persona que querrías que estuviera siempre contigo. Lo compartimos, ¿recuerdas?
Y ahora no estás.
¿Acaso ese naruto no concedía deseos realmente...? Sea como fuere, seguiré delante de la mesa con el tazón lleno esperando a verte cruzar el umbral de la puerta y que te sientes para cenar conmigo de nuevo.
xxx.

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