M: Te has dado cuenta, ¿no? Me he descojonado viendo tu cara al leer ese sms.
U: Incluso a mí me gustaría haberme visto desde fuera, seguro que era ridículo...
M: ¿Acaso lo dudabas? Te lo advertí, te gritaba desde el interior que no valía la pena. ¿Ahora qué harás, eh? Tendrás que darle la razón a ella, cacho de carne.
U: En parte tenía todo el derecho del mundo a estar enfadada... pero me cuesta aceptar que sus palabras se hicieran realidad.
M: Las mujeres son sabias amigo, no sé, es como una especie de sexto sentido. Si quieres te hago olvidar lo ocurrido, hasta yo he escuchado ese "crack" en el lado izquierdo de tu pecho.
U: ¿Sabes lo peor...? Que en parte me alegro... es libre de hacer lo que quiera con su vida y yo... ya no tendré que cargar con la responsabilidad de lo que le pase, amorosamente hablando.
M: Podrías ser su padre, joder... HAHAHAHA, otro sms, préstale atención al menos.
U: Murdoc... creo que voy a resetearme... tantos "cracks" ya no pueden ser buenos...
M: Sigue mi ejemplo, al menos no sufrirás. Y follarás más de lo que deseas en realidad.
U: Reconozco que eres capaz de llevarte a quien quieras a la cama, ya sea por voluntad propia o por cloroformo, pero fíjate... disfrutas la vida... estando solo. No quiero acabar como tú.
M: Eso ha sido un golpe bajo. ¿Cuántas veces tendré que repetirte que no soy yo el que te hace pensar que quieres esa vida? Eres tú mismo.
U: Eso no pasará, ¿me entiendes? Eres un libro anticuado y solitario en la estantería de una biblioteca. Yo aspiro más alto, aspiro a estar entre los mejores ejemplares.
Me gusta justo la última frase.
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